Todo empezó un 31 de mayo de 1989 en Málaga, una gran ciudad
de Andalucía que consta de playa entre otros monumentos que hacer que la ciudad
sea preciosa. Ese día nació un tal Pablo Moreno de Alborán Ferrándiz. Una
persona que devolvió toda la felicidad en momentos difíciles.
Según fue creciendo su relación con familia iba siendo más
cercana, ya que a él también le habían afectados unos cuantos sucesos
familiares. Al sentir mucha pena por dentro tras una enfermedad en un
componente de su familia empezó a refugiarse en la música. Eso que había
aprendido desde muy pequeño; lo llevaba en la sangre.
-Venga, Pablo, tenemos
que ir al colegio, le dice su madre con cuidado.
-Mamá, no quiero ir,
jope, dice Pablo haciendo pucheritos.
Su madre, Isa, ha estado con Pablo desde que nació. Siempre
se turnaban para darle todo el cariño a su segundo hijo. Hacía casi tres años
habían tenido una niña llamada Susana.
-Tate, tienes que ir a
clase. Conocerás a mucha gente y harás amigos, le dice Susana, una pequeña
niña de 6 años con el pelo rubio, ojos verdes, y una sonrisa muy característica
de ella.
Pablo no da respuesta a lo que le dice su hermana, solo se
sienta en la cama esperando a que su madre le ayude a vestirse. Seguidamente,
entra Isa por la puerta y empieza a vestirle. Se sientan los tres en la mesa a
desayunar teniendo una conversación sobre todo Isa y Susana. Pablo está muy
entretenido en comerse sus galletas de chocolate con las cuales se mancha.
-Pablete, ya te has
manchado. Vamos a cambiarte la camiseta rápidamente y nos vamos a conocer a tu
profe y compañeros, dice Isa.
-Vamos, mamá, dice
Pablo muy animado.
Cuando llegan al colegio, Susana va directamente con sus
amigas despidiéndose de su madre con un beso en la mejilla. Pablo, en cambio,
se queda abrazado a su madre durante un largo tiempo.
-Mamá, ¿vendrás a por mí en cuanto acabe el cole?, dice
Pablo.
-Claro que sí, mi vida, dice Isa.
-Te quiero, mamá.
-Y yo, Pablo.
Pablo entra corriendo con sus demás compañeros. Al principio
estaba muy cortado porque no conocía a nadie. Pero ya sabemos cómo son los
niños pequeños; siempre hay alguno que es más espabilado. Salen al recreo y tras haber corrido un rato,
un niño vestido con una camiseta del Málaga se acerca a Pablo y le pregunta que
si quiere jugar con él al fútbol.
Pablo no tarda ni un segundo en contestarle que sí quiere.
Pasaba todas las tardes en el pequeño jardín de su casa jugando con su padre a
la pelota. Los dos se fueron a jugar a la pelota y poco a poco fue conociendo a
gente.
A la salida su madre fue a recogerlo como le había
prometido. Pablo le contó todo lo que había hecho y le presentó a su amiguito,
ese chico de la camiseta del Málaga.
-Hola, me llamo Iván, dice el muchacho.
-Hola yo soy Isa la madre de Pablo, dice la madre dándole un
besito al niño.
Pablo se despide de Iván hasta el día siguiente.
Por la tarde cuando llega Antonio de trabajar -su padre-, va directo a Pablo a preguntarle qué tal le ha ido en su primer día de clase. Pablo le da un beso y le empieza a contar todos los detalles. Cuando acaban los dos se van a jugar un poco a la pelota como normalmente. Isa les llama una hora antes de cenar para duchar a Pablo y acostarle al poco tiempo de cenar.
A la mañana siguiente se levanta muy animado para ir al colegio y ver a su nuevo amigo. Hacen lo de la mañana anterior y llegan al colegio. Nada más llegar ve a su amigo y se despide de su madre para ir con él. Se sientan juntos en clase y poco a poco van cogiendo mucha confianza. Se nota que serán muy buenos amigos según vayan creciendo.
Los dos niños aprovechan el recreo para juntarse con más compañeros. Pablo sin querer tira a una niña que iba vestida con un pequeño vestido rojo y un lazo blanco.
-¿Estás bien?, le dice Pablo a la niña cogiéndola de la mano.
-Sí, contesta ella levantándose. ¿Cómo te llamas?
-Me llamo Pablo, ¿y tú?
-Soy Ari, dice la niña de cabellos negros rizados.
-¿Quieres venir a jugar con nosotros? le dice Iván a la niña.
Ella acepta y les presenta a su amiga llamada Esther.
Los cuatro empiezan a correr por el patio, van a unos toboganes de colores y se lo pasan muy bien. Los cuatro juegan en todos los recreos de los días posteriores.
No hay comentarios:
Publicar un comentario